El vino en la ley judía

por Casimiro Somalo

 

EL VINO EN LA LEY JUDÍA

El vino es un elemento ritual y simbólico muy antiguo de la práctica religiosa judía. Los textos bíblicos recogen abundantes referencias al vino (más de 200) y a las diferentes clases de vino que se conocen en aquella época. El Deuteromonio deja constancia de la importancia que se le daba al cultivo de la vid en un pasaje en el que al agricultor se le dispensaba de prestar servicios de guerra cuando estaba punto de iniciar la vendimia. La vid, como el olivo, fueron cultivos protegidos, y su quema y destrucción estaban condenados con castigos. No debían ir muy desencaminados entonces sobre el crecimiento del ciclo vegetativo cuando protegían el mismo durante tres años y establecían un diezmo en el tercero a los propietarios para entregar sus frutos como obras de caridad.

El uso y abuso del vino está reglamentado en la Biblia. El Talmud reconoce que ‘no hay alegría sin vino’. Así fue siempre la vendimia y sigue perdurando hasta hoy como la celebración de una gran fiesta. Sin embargo, en muchos pasajes bíblicos aparecen numerosas consideraciones en torno a su consumo y a la conducta de bebedores y abstemios. Dice uno de los pasajes más conocidos que han perdurado hasta nuestros días en el refranero popular “Cuando entra el vino, el buen sentido se va; cuando entra el vino, los sentidos (y los secretos) se escapan”. Pero la Biblia incluye otras recomendaciones como las que figuran en los Proverbios (“El vino hace burla; el licor alborota. Y cualquiera que se descarría no es sabio”).post1

Los judíos peregrinaban una vez al año a Jerusalén para visitar el Templo. En el mismo se almacenaban y vendían artículos para las ofrendas de los peregrinos a Dios a Yhavé. Entre ellos, claro está, el vino. Pero conviene recordar aquí también la prohibición de su consumo a los sacerdotes cuando entraban en el Templo.

Las leyes del Kashrut recogidas en la Torá establecían tres cuestiones básicas para los alimentos: los que se podían comer y los que no; los alimentos que pueden combinarse entre sí y, finalmente, cómo deben tratarse para que no pierdan su condición de ‘khoser’. Las leyes, pues, también afectaban al vino para que este pudiera cumplir las exigencias de los religiosos judíos.

El derecho judío prohibió en la Baja Edad Media de Europa la comercialización de vino de los gentiles y la obtención de beneficios con su venta. La documentación medieval, sin embargo, demuestra que los judíos españoles residentes en zonas de producción vitivinícola fueron propietarios de viñedos, arrendatarios, productores de vino y prestamistas a los productores, y no solo de vinos ‘khoser’ destinados al consumo en las tabernas de sus aljamas y a su ceremonial religioso.